Desde Kosovo

Adiós Kosovo

La situación en Kosovo cambió mucho durante los últimos años, el conflicto y la tensión social se mitigaron. Ya no hay emergencia y es principalmente por esto que hemos decidido cerrar nuestra presencia en el país.
“Ahora toca a los Kosovar construir su Estado”, este es lo que piensan muchas instituciones internacionales que operaron y todavía operan en Kosovo, pero personalmente creo que “El pueblo Kosovar” sea aun una esperanza más que una realidad, porque queda todavía fraccionado étnicamente, políticamente y socialmente.

 

Adios Kosovo
 
Nadie se identifica en la bandera nacional a pesar que tradicionalmente, la identidad nacional sea un elemento muy importante en los Balcanes.
El Kosovo se alimenta de ilusiones: los albaneses piensan haber conseguido algo concreto y todavía están aferrados al sueño nostálgico de unión con la madre patria; los serbios siguen encerrados en su orgullo, no logran asumir la evidencia y no entienden que de esta manera no lograran cambiar su difícil situación. 
El pueblo Kosovar además incluye rom, ashkalija, egipcios, bosniacos, turcos y goranos  que tienen tradiciones y culturas distintas, viven a los márgenes de la sociedad y son representados por un solo parlamentario en el Congreso Nacional.
Estas diferencias se transforman en divisiones y crean instabilidad alimentada por los miedos del pasado reciente.
En este contexto de división e incertidumbre la OTAN y los otros organismos internacionales controlan la política, las instituciones, el comercio etc.
Entonces ¿que es realmente el Kosovo y porque todo el mundo está silenciosamente interesado en el?
Tuve la oportunidad de escuchar muchos relatos durantes mis tres años de vida kosovar: los gaseoductos, el petróleo, la prostitución, el tráfico de órganos, la droga y las armas; no tengo evidencia y no sé por cierto lo que es verdadero y lo que es falso, pero vi con mis propio ojos un mercado económico nacido en una tierra de nadie donde se puede comprar de todo y la plata vale más de la vida humana.
Creo que llegó el momento de dejar el país y dar más espacio a los que en estos 10 años trabajaron para cambiar el Kosovo, a pesar que todavía haya gente que dice: “¡Estoy cansado de sufrir, trabajar duro para después perder todo otra vez en unos pocos años! ¡Ahora la única cosa que me interesa es aprovechar de los que antes se enriquecieron explotándome!”.
Esta manera de pensar me asusta porque incentiva la prepotencia del hombre. Dejamos el Kosovo pero no lo olvidaremos si no ayudaremos todos aquellos que de este gran mercado se aprovechan.

Stefano